El consumo de alcohol a temprana edad es una problemática que afecta a familias de todos los estratos sociales y culturales.
Cada año, nuestro colegio se llena, como franciscanos que somos, de uno de los signos más bonitos, tradicionales, familiares y espirituales de los que podemos disfrutar, el belén.
Este artículo recuerda que el corazón de los colegios capuchinos late gracias a sus docentes: profesionales que enseñan, acompañan, median, escuchan y sostienen realidades cada vez más complejas.
La espiritualidad franciscano-capuchina siempre nos ha recordado que el ser humano no está hecho para vivir aislado, sino en relación fraterna con los demás.